Cobertura Especial: la Fiesta del Poncho, un éxito indiscutido de la cultura y la tradición
*Por Karina Ocampo, enviada especial de Fiestas y Caminos
La Fiesta Nacional e Internacional del Poncho, que nació en 1967, está más viva que nunca. Los números la acompañan: más de un 1.700.000 personas asistieron entre el 17 y el 26 de julio, cantidad que supera el récord del año pasado. Según información del Ministerio de Cultura, Turismo y Deporte de Catamarca, el 97% la calificó de forma positiva. Más de 6.100 millones de pesos fueron generados entre los 1834 expositores y hubo más de 3 mil puestos de trabajo directo en la feria, la logística y la parte técnica.
Una campaña turística reconoce a Catamarca como el secreto mejor guardado. Si es por la gente que concurrió, pareciera que dejó de ser secreto; que ya se corrió la voz y todos saben que julio es la mejor fecha para estar en la provincia del Poncho.
Desde Fiestas y Caminos hicimos un repaso por los acontecimientos más importantes.
Reconocimientos y premiación
En el marco de la edición 55° de la Fiesta, se realizó la ceremonia de premiación del Concurso de Artesanías y Poncho Diseño 2026. Con la presencia de la ministra de Cultura, Turismo y Deporte de la provincia, Daiana Roldán, y el gobernador Raúl Jalil, entre otras autoridades, el jueves 23 se entregaron los premios de las distintas categorías.

Dentro del Pabellón de Turismo, en donde se podían realizar experiencias turísticas interactivas y degustación de productos regionales, se realizó la entrega del premio Adquisición al mejor Poncho y también distinciones a más de 20 rubros, diferenciados por trabajo y material: metales, orfebrería, cuchillería, piedra, cuero, fibra animal.
Saúl Albino Suárez es de Laguna Blanca y ganó el premio mayor con una prenda en fibra de vicuña, muy delicada. «Fuimos rescatando hace siete u ocho años atrás con gente de Laguna el ojo de perdiz (un patrón de tejido). Siempre lo transmitían en puyo o en ponchos de llamas, pero fuimos incluyéndolo a la vicuña», explicó el tejedor.
El poncho que lleva unos cuatro meses de tejido, por su fibra delicada, tiene un valor de 6 millones ochocientos mil pesos. Contó Saúl Suárez que siempre han tenido reconocimiento, y agradeció a su familia, en especial a sus hermanos y su madre. “Le debemos a ellos, siempre con ayuda de todos salen cosas hermosas”.

En Catamarca, el poncho es identidad; las manos de muchas personas, un saber que se transmite de generación en generación. Por eso el poncho significa “familia” y ponerse uno tiene un valor especial. Con los años, la tradición va cambiando pero algo se sostiene. Las técnicas y los materiales transforman tejidos en prendas únicas. En 2010, el artesano Ramón Baigorria y su familia de Belén hicieron el famoso poncho con la bandera argentina para el Bicentenario de nuestro país. Ese poncho se entregó como regalo a los artistas invitados.
La fiesta es mucho más que prendas y tejidos. En la provincia se promueve la importancia de las artesanías como una forma de mantener la cultura originaria. La Escuela Provincial de Artesanías y la Escuela de Orfebrería son públicas y permiten que sus alumnos aprendan un oficio que tiene mucho de arte. Arte que luego es exhibido en los Pabellones de Artesanos.
Identidad gastronómica
La oferta gastronómica fue amplia y para todos los gustos. En un recorrido por las peñas y los ranchos, como el histórico Unku Rancho, se podía encontrar locro, tamales, humitas, empanadas y carnes a la parrilla. La música no era exclusividad de los escenarios, muchos artistas tuvieron la posibilidad de compartir sus canciones en estos espacios abiertos al público.
Además de la comida más convencional, 25 foodtrucks incluyeron desde café de especialidad y pastelería artesanal hasta opciones veganas o sin TACC. Y el Paseo del Inmigrante volvió a reunir delicias de otros países, con diversidad en su oferta gastronómica. Baklava de Medio Oriente o mbejú y chipá guazú de Paraguay. Banderas egipcias, bolivianas o italianas, vistieron cada stand en un contexto que favorece el aprendizaje sobre otras culturas.
A toda hora las carpas que ofrecían productos regionales se volvían difíciles de transitar. Muchos buscaban las famosas nueces confitadas, los dulces de membrillo, los vinos de altura, de Tinogasta o Fiambalá, y alfajores artesanales o industriales, ideales para compartir y llevar de regalo. Mientras que dentro de las carpas productores de otras provincias completaban una propuesta federal, afuera los vendedores ambulantes que no cumplían con los requisitos necesarios para postularse a ocupar un puesto generaban sus propias ganancias con el ofrecimiento de comida para todos los bolsillos.

El Patio, el Escenario Mayor y el Estadio Bicentenario
En 2022 la oferta cultural se centralizó en un escenario que se llamó El Patio de las Provincias. Luego se pasó a llamar simplemente El Patio, un escenario al aire libre, gratuito y con enormes pantallas que se convirtió en el punto de encuentro para familias y amigos.
Pasaron por el escenario delegaciones regionales, academias y compañías de danza, ballets como el del departamento de Ambato —Tradiciones Ambateñas—, que reúne gente de La Puerta, Los Varela, El Rodeo y Las Juntas. También se presentaron artistas en ascenso como Candu Dominguez y G Sony, que captaron al público más joven con canciones en ritmo de cumbia y cuarteto, pero además sorprendieron con su interpretación de algunos clásicos del folklore frente a 40 mil personas. Nunca antes lo habían hecho para tanta gente y por eso se emocionaron hasta las lágrimas, así lo revelaron en sus redes.

El cierre de cada jornada estuvo a cargo de grupos con gran convocatoria, como la cumbia de 18 kilates y los cuarteteros Sabroso y La Konga. Se reservó para la última noche al Chaqueño Palavecino, quien en conferencia de prensa habló del privilegio que significaba para él actuar en el predio de manera gratuita: «Es la primera vez que vengo acá a lo popular en el Poncho, a este espacio tan grande que le da la posibilidad a la gente que a veces no puede acceder por distintas razones. Para mí es un privilegio». Su show, que duró más de dos horas, contabilizó alrededor de sesenta mil personas.
«Qué pedazo de festival», dijo Abel Pintos después de su concierto ante un estadio Bicentenario colmado, en la celebración del Día del Amigo —el Poncho Sunset—, que cerró con Eugenia Quevedo y la LBC. Antes, en conferencia de prensa, Pintos había hablado de su carrera prolífica y de su constancia para trabajar y mantenerse vigente en el corazón del público. “Yo soy un insistidor nato”, aseguró desde el primer piso del estadio con vista al predio ferial, un parque de diversiones, la ciudad y las montañas ya ensombrecidas por la noche.
Por otra parte, el Escenario Mayor fue testigo de los conciertos de artistas consagrados, pero también de figuras nuevas o en ascenso. Desfilaron el dúo Pimpinela, los Campedrinos, la artista andalgalense Nadia Larcher, con el talentoso acordeonista Chango Spasiuk, la popular fiesta de carnaval de los Tekis, los prestigiosos Los Nocheros, Jorge Rojas y Soledad. Dos mujeres fuertes como Karina y Cazzu dieron un cierre contundente cantándole al amor y al desamor.

La cantante jujeña, que suma millones de seguidores en sus redes sociales, vestida con una bombacha de campo de color negro con flecos dorados, arrancó su show con una coreografía de malambo y mantuvo al público encendido con sus hits. “No te deseo el mal pero él te va a engañar con otra, será con otra y recordarás de cómo tú te reías el día en que estuve en tu lugar”, cantó fuerte el público femenino y aplaudió con ganas el tema que se convirtió en el emblema de una revancha que se saborea despacio.
Los músicos catamarqueños tuvieron la oportunidad de demostrar que sí son profetas en su tierra. Valen Vargas, un bailarín que durante la pandemia se hizo famoso con sus contenidos en TikTok, cantó sus temas de cumbia y folklore y fue protagonista de uno de los momentos más emotivos del Pocho: en una mesa sobre el escenario convocó a su madre y a su abuela a compartir empanadas y vino, y cantó con los Campedrinos “Quiero pedirte estrellita” y con el cantante Rafa Salas, de Carafea —otro grupo de Catamarca—, «Después de tantos años», dos temas cargados de emoción.
También tuvo la ocasión de brillar Agustín Isasmendi, quien fuera elegido por La Sole en La voz (2025). El tucumano que adoptó a Catamarca como su casa, responsable del disco de “Guitarrero soy”, no solo fue invitado al escenario por la cantante, también dio un cálido show con zambas y chacareras.
Un cierre con rock y recuerdos

El domingo tuvo el sabor de la despedida, los artesanos y productores empezaban a cerrar sus ventas y hasta se podían conseguir algunas ofertas de último momento. No era fácil avanzar por las caminerías, pero entre los visitantes la presencia del gobernador llamó la atención. Acompañado por el Secretario de Turismo, Ambiente y Deportes del Ministerio de Interior, Daniel Scioli, Raúl Jalil, declaró a Fiestas y Caminos que el balance de la Fiesta del Poncho era muy positivo, “cada vez crece más, el desafío de la ministra es seguir creciendo, la verdad es que muy contento con todo”. También aseguró que seguirán trabajando en el Oeste Catamarqueño, en el Valle Central, “se está moviendo la economía, la agroindustria; y esperar que todos los sectores se acomoden”.
Ya sobre el tramo final, a las 22 hs se presentó en el Escenario Mayor Fito Páez, que abrió con «El amor después del amor». De traje rojo y algo de la ironía que lo caracteriza, leyó algunos carteles y bromeó en complicidad con el público. Acompañado por su banda, eligió evitar temas nuevos y transitó por sus clásicos más aclamados. Se despidió con Dar es dar, en un concierto que quedará en la historia del Poncho. El artista prometió volver pronto a Catamarca. «Jamás voy a dejar pasar tanto tiempo sin venir», aseguró en sus redes sociales.

La ministra Roldán agradeció el trabajo y el compromiso de la organización y la colaboración de la prensa para llevar a cabo un festival que aumenta su popularidad, al punto de que el predio con un total de 17 hectáreas también ha quedado pequeño para tanta afluencia de público: «El Poncho se sigue consolidando como un producto turístico muy importante, más allá de ser una fiesta popular. Hoy somos una opción para las familias catamarqueñas y también para quienes eligen vacacionar en la provincia». Por otra parte, consultada por la preocupación de algunas personas en cuanto al consumo del alcohol de los más jóvenes en el llamado “Patio Cervecero”, respondió que se ha limitado el horario hasta las 3 de la mañana y que las reglas son para cada familia, una cuestión particular.

Cerca de las 0:30 y antes de brindar un show para jóvenes y nostálgicos, tras casi 36 años de carrera, el grupo rosarino Vilma Palma concedió una entrevista. El “Pájaro Gómez” habló de su vigencia tras una época difícil que los llevó a probar suerte en Estados Unidos, experiencia que les sirvió para retornar a las pistas con más fuerza. Con la importante participación de las dos coristas y un desfile de grandes éxitos que parecieran inoxidables, que siguen cantando las nuevas generaciones, mantuvieron al público parado y bailando como si no hubiera sido la madrugada del domingo, la hora de volver a casa y cerrar el Poncho hasta el próximo año.

* Karina Ocampo, Enviada Especial de Fiestas y Caminos





