Ponchos y prendas tradicionales | Fiestas y Caminos

miércoles 04 de noviembre de 2026
Tags Posts tagged with "Ponchos y prendas tradicionales"

Ponchos y prendas tradicionales

Nos acercamos a conocer la elaboración de ponchos y prendas que son características de la región del noroeste argentino.

*Por Karina Ocampo

Según la información de la página de Turismo de Catamarca, “La Casa de la Puna es un espacio concebido como un lugar de encuentro entre tradición, producción e identidad cultural, que resume siglos de historia y saberes ancestrales”. En los salones de una casa de adobe moderna, se pueden encontrar textiles artesanales y a las mismas artesanas, que trabajan en el espacio. Telares, husos, ruecas, si uno recorre la casa, puede tener un panorama del proceso de elaboración de un poncho o una prenda autóctona, con fibras naturales y tinturas extraídas de raíces y plantas. 

Fátima Quiroga trabaja ahí hace 14 años. Llegó a través de una propuesta laboral que le acercó una amiga que se enteró que estaban tomando personal que se dedicara a la artesanía textil. En aquella época eran muchas personas las que trabajaban en diferentes salones. “Se dedicaban algunos a la lana de oveja, otro salón a lana de llama y otro salón a la fibra de vicuña”.

La artesana se encarga también de acompañar el recorrido por los salones. Es domingo y el calor ya se deja sentir en la capital catamarqueña. En uno de los salones, un  grupo de mujeres realizan su trabajo. “La casa está destinada como uno de los atractivos turísticos que tiene el municipio de San Fernando y su objetivo es exponer, dar a conocer cómo se trabaja la artesanía textil en un espacio más reducido, como en los artesanos del interior de la provincia lo realizan, que son con estructuras más grandes, de telares”, cuenta Fátima.

Fátima nació en Corral Quemado, a 380 km de la capital en el departamento de Belén, cuna de tejedores. Su madre le enseñó algunos conocimientos básicos y el resto los aprendió con unas artesanas encargadas de mantener el oficio.  “La familia se dedicaba a eso, actualmente mi madre es una de las pocas artesanas que están quedando de esta parte del pueblo”. Las artesanas llegan para exponer en la Fiesta del Poncho durante el mes de julio, todos  los años.

La mujer de  Belén valora mucho su trabajo, y la tradición familiar, que continúa en sus manos. A Fátima le gusta explicar cómo se teje en un telar, cuál es el proceso, el tiempo y lo que significa elaborar una prenda. “Cada prenda tiene su tiempo, su trabajo, lo hacemos con mucha responsabilidad, siempre para que la persona que pueda adquirirlo se vaya con una prenda que está hecha realmente con mucho trabajo”.

En la actualidad, existe una diplomatura en Tejido en Telar, a través de la Universidad de Catamarca, que brinda su certificación del conocimiento adquirido, son nueve módulos en los cuales va paso por paso de todo lo que hacen en La casa de la Puna. “Porque esto no es que lo va a aprender cualquiera, así que si no tenés mucha paciencia, tenés que ponerle muchas ganas. Por ahí cuesta, lleva mucho tiempo. Pero en sus momentos sí se enseñaban, se daban talleres y demás. Sí hay gente que viene, pregunta, consulta”.

Desde jugadores de fútbol o famosos cantantes de folclore, cuando comenzó la casa estas figuras se acercaron a conocerla y se llevaban prendas. “Ahora la exposición es acá, pueden visitar y decir desde que se comienza a hacer todo el proceso hasta hay un salón de exposición y venta”, cuenta Fátima.

Además de la exposición artesanal, también hay un sector gastronómico de comida tradicional. Los viernes y sábados al mediodía con espectáculos, por la noche con peñas que invitan a sumarse al baile. “Los domingos hay parrilladas y demás, pero hay días excepcionales, por ejemplo, cabrito y esos otros platos que por ahí son como más gourmet”. Entre eventos patrios y espectáculos, la casa suele recibir mucha gente que quiere vivir la tradición local.

Datos del proceso

  • La fibra natural de oveja tiene un proceso de lavado que puede llegar hasta 20 veces, primero agua, después jabón, alcohol líquido y suavizante, así se quita el olor y la grasitud. Suele ser más económica la fibra de oveja.
  • La fibra de llama no requiere tanto lavado, es más seca, liviana y suave. Se hace descerdado (también en el caso de la vicuña y alpaca). Puede tener hasta ocho tonos naturales, por lo que se puede trabajar de forma totalmente natural.
  • Para el hilado se puede usar una de las herramientas más ancestrales, un huso. Se va estirando la fibra y así se forma la hebra de hilo.

  • Las ruecas son máquinas más actuales. Se debe tener coordinación tanto del pie como de la mano Con el pedal se le da la fuerza y arriba  se va armando la hebra. De acuerdo a la prenda que se quiera usar, es el tipo de grosor del hilo. Ruanas y ponchos suelen usar hilos finos. También se decide si se usará color o será completamente natural. Los tintes pueden hacerse con jarilla, algarrobo, pimentón, o agregar sulfatos de hierro o de cobre, para sacar otros colores. Los colores son duraderos. Existen máquinas industriales que usan electricidad, o una máquina más sofisticada de torcer, de hilar.
  • Con la madeja ya limpia, se elige el tipo de telar, luego se hace el urdido, es ir y venir una cierta cantidad de metros de largo. Cuando ya cumple con el total de la cantidad de hilos, se ajusta de un lado y del otro, para comenzar.
  • El trabajo más lento dentro del telar es el enlisado, consiste en pasar los hilos y enlazarlos en cadenas con forma de ocho con los hilos verticales, con ayuda de unas maderitas que permiten ajustar los hilos de guía. De esa manera se forman cuadros, tanto arriba como abajo del telar. Esta es la parte más delicada porque se debe estar atenta para que no se pase ningún hilo, todos deben cruzarse.
  • Los pedales del telar criollo permiten que se forme el tejido.
  • Una vez que se termina ese proceso, también se requiere el tiempo de elaboración de la prenda, hasta la culminación de la misma.

Una de las artesanas, Mercedes, de Belén, explica para Fiestas y Caminos el  trabajo con la fibra de vicuña que se inicia desde su estado natural: “es terapéutico”, afirma. Al ser una lana fina, se requiere de paciencia, porque tiene arena, palitos, cerdas. En principio no se lava, recién cuando se hace hilo o prenda se puede realizar un lavado.

Hace poco que se reincorporó a la Casa de la Puna y cuenta que le encanta ese trabajo. “Es la lana más fina y más linda en el producto terminado. El proceso cuesta mucho, es como un oro en nuestras manos”.

La exposición

En el salón de exposición, están las prendas que se realizan en los salones. Prendas con colores naturales o con tintes. Chales, bufandas, ponchos, ruanas, también pie de cama o para cubrir un sillón. Los valores dependen del tipo de fibra, el tiempo de elaboración y el acabado, si tienen bordado o no. Hasta alforjas bordadas con la Virgen del Valle se pueden encontrar.

“La verdad que se aprecian mucho estas prendas y, sobre todo, un orgullo cuando se ve que otra gente viene, se lleva y que valora el trabajo”, dice Fátima en el cierre de la nota.

Muchas gracias, Fátima, Mercedes y La casa de la Puna por abrirnos las puertas a Fiestas y Caminos.

*Karina Ocampo, corresponsal desde Catamarca

 

Seguinos en las redes